¿Mito o realidad?, ¿verdad o consecuencia?, ¿parte de la historia o feliz contexto que el fútbol uruguayo formará parte por el resto de su existencia? Estas son algunas de las preguntas que aparecen cuando se habla de la famosa “garra charrúa” frase que es de orgullo y pasión por la camiseta celeste, pero cada día más gastada y maltratada.
Buenas eran aquellas épocas, en las que un puñado de jugadores llevaban, desde el amateurismo, el nombre de Uruguay a los más altos escalafones mundiales, a través del simple amor por jugar a la pelota.
“No lo pasan ni los rayos X. Lo llamaban El Terrible” (Galeano, 1999, p.65). Así se le denominaba a José Nasazzi, capitán de la selección celeste más ganadora de la historia[1]. Equipo que entre sus logros más grandes obtuvo el campeonato mundial de 1930, ante Argentina, por 4 a 2, y luego de ir abajo en el tanteador al término del primer tiempo.
La muy cuestionada en nuestros días “garra charrúa” alcanzó su cúspide en Brasil, precisamente en Río de Janeiro, cuando en el año 1950 se disputó el 4to Mundial de Fútbol. Los locatarios, que en aquel entonces vestían de blanco[2], eran firmes candidatos, pero “Uruguay es un cuadro peligros porque lucha ferozmente.” (Escamillo, 1982, p.48). Y los locales lo sufrieron cuando, luego de comenzar arriba en el resultado, Gighia y Schiaffino, letal dupla ofensiva, convirtieron los dos goles que dieron a los orientales, y ante 220 mil personas en contra, su segundo trofeo en el máximo campeonato a nivel de países.
Pasaron muchos años para volver a vivir una hazaña similar, y llegó en 1980, cuando Montevideo recibió a todos los países ganadores de uno o más mundiales[3], y los juntó en un torneo al que denominó “mundialito”. La final enfrentó a uruguayos y brasileños. Los charrúas Barrios y Victorino hicieron inútil el primer gol del partido convertido por Sócrates, y anotaron para vencer por 2 a 1 y alzarse con la copa frente a todo su público. Fue la última consagración importante de una escuadra charrúa enfrentando a naciones importantes a nivel mundial.
La cruel realidad marca, que en todo este siglo que la selección uruguaya pudo ganar un partido en el que comenzó perdiendo, solo en dos oportunidades, ambas de local, y frente a selecciones de poco peso internacional, como lo son Colombia y Chile.
Paolo Montero, el referente mas importante del fútbol uruguayo en los últimos 10 años, asegura: “La garra charrúa es un mito, no existe. Hoy si no jugas bien te pintan la cara” (El Grafico, 3/10/2005, p.76) Poco más para agregar, palabras de un líder indiscutido dentro y fuera de la cancha que por su forma de jugar, todos asociamos a la mencionada frase.
Los animales nos está comiendo, sólo podemos contra inofensivos ratoncitos que cada vez nos dan más pelea y los tigres que supimos ser, parecen tener las uñas pintadas gastadas o haberse transformado con el correr de los años, en pacíficos y serenos gatitos.
[1] Zaguero central, también ganador de las medallas olímpicas de 1924 en Ámsterdam y 1928 en Colombes.
[2] Brasil vestía camiseta blanca, luego de la catástrofe que significo para el pueblo norteño perder la final, los directivos de la Confederación Brasileña de fútbol, tomaron la decisión de cambiar el color de la casaca.
[3] Con la excepción de Inglaterra, en su lugar compitió la selección de Holanda, ultima sub-campeona del Mundo
martes, 7 de octubre de 2008
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