Siempre nos quejamos de la falta de tiempo, que nunca pasamos todo el rato que desearíamos con nuestras familias, que trabajamos muchas horas, que dormimos pocas y a veces salimos a la triste rutina sin desayunar para no llegar tarde a la oficina, liceo, facultad o a el lugar físico que nos reclama a las primeras horas de la mañana.
Por suerte para algunos no siempre es así, y el tiempo es él que esta mal distribuido, es tacaño con unos y muy generoso con otros, a los que realmente les sobra.
Basta con ver el ritmo de vida que lleva un lineal, y preguntarse si realmente es educativa la cantidad enorme de días libres que tienen: comenzamos con tres meses de vacaciones, las clases comienzan en el entorno del 7 de marzo de cada nuevo año y a las pocas semanas ya tienen la semana de turismo sin haber hecho prácticamente nada en ese primer mes, poco tiempo después vienen las vacaciones de invierno y a los 60 días, por si hacía falta, una semana más para celebrar el inicio de la primavera.
Luego, comenzamos a contar los feriados y nos damos cuenta que son 15, a los que no acuden a clase nunca. Tenemos dos tipos, por que no solamente son muchos si no que los clasificamos por ley en laborables y no laborables, con la particularidad que estos últimos se pueden correr para que caigan en los días lunes o viernes, y puedan descansar mejor.
Si buscamos en el diccionario la definición de vacación encontramos: “Vacación: Suspensión del trabajo o estudio por algún tiempo” (García-Pelayo, 1964, pp. 1047). El ministerio de Educación y Cultura se tomó muy en serio estas palabras y cada vez sin más las jornadas libres que tienen los estudiantes y, cada vez que llega marzo nos preguntamos que se hizo en tres meses para mejorar la educación del país, que cada año se encuentra peor.
Otro sector de la población que goza de similar “beneficio” son los jueces de letrado. Cada vez que se cumple un nuevo año del nacimiento de Cristo comienzan sus vacaciones que se extienden hasta el primer día hábil del mes de febrero, y, ni lerdos ni perezosos, en el año 1996 emitieron el artículo 86 de la ley 16002 que los certifica (véase en www.parlamento.org.uy)
Me olvidé que tampoco trabajan los primeros julio y que además tienen su Licencia Anual Reglamentaria, la que se toman en los mejores momentos: famoso es el caso de los dos juezas que se encontraban de vacaciones fuera del país cuando tenían a cargo el caso de Natalia Martinez, quizás el más mediático de los últimos años.
Con este manejo no sorprende que en Chile, país ejemplo en Latinoamérica, se promovieran 68 nuevas leyes entre enero y marzo de 2007 y en el mismo período en Uruguay fueron tan solo 10, ocho de ella vetadas dos meses después.
Luego de un viaje de nuestro presidente Tabaré Vazquez por el país trasandino, su vuelta fue polémica y tuvo mucha repercusión luego de que el diario El país publicara: “A la vuelta de su viaje a Chile, el presidente Tabaré Vazquez se mostró preocupado por lo extenso del período de vacaciones para una economía en crecimiento…” (15/04/07, pp. 4) Parece haberse dado cuenta que tener una economía estancada durante cuatro meses no era beneficioso para el país ni para su desarrollo. Bien valió la plata invertida en ese boleto de avión.
Sin dudas al uruguayo le encanta tener la mayor cantidad de vacaciones y jornadas libres que pueda, y se vio claramente reflejado en octubre de 2006, cuando debido a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, que se realizó en la Cuidad Vieja estuvimos a centímetro de tener dos días feriados no laborables. Esto despertó la ira de muchos empresarios y varios senadores decidieron que sea solamente en la zona en la que concretar el evento: “Se entiende la crítica empresarial, hay muchas empresas lejos de ka Cuidad Vieja que se verán afectadas si el feriado no laborable es en todo Montevideo” (Breccia, El País, 2006). Uno se pregunta que tiene que ver una industria textil del Cerro o la propia refinaría de ANCAP ubicada en La Teja con esta reunion de presidentes. Por suerte primó la razón.
A veces resulta irónico escuchar a un empleado que reza por que no se trabaje el 12 de octubre por la llegada de Cristobal Colón allá por 1492, o que maldiga por que su empresa abre un 18 de abril reclame un incremento de salario, o un aumento de cargo.
El cambio de mentalidad del uruguayo se pide a gritos, solo nos parece bueno el fin de semana y cada dia rogamos que este llegue lo más rápido posible así poder descansar, y no saber que hacer un domingo lluvioso a la tarde. Por ahora seguimos en la fácil, en la que nos resulta más cómoda. No se sabe cuanto tiempo más puede aguantar asi el país.
Y mientras tanto, si querés llorar… ¡llorá! (Gasalla, 1996)
martes, 7 de octubre de 2008
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