Me alegró escuchar su voz, al menos por un rato. Hacía mucho que no hablaba con ella, pero fue como si siguieramos nuestras vidas a diario.
Rompimos en carcajadas, lloramos de la risa, hicimos el amor, cantamos borrachos de felicidad, pasamos un momento increible, juramos repetirlo, hicimos el amor, fumamos un cigarro juntos en la cama, la acompaño hasta la parada, se toma un ómnibus.
Prometimos vernos pronto, y lo hicimos, cenamos, miramos tele, comentamos las noticias, conversamos, le pregunto por su trabajo, me pregunta por mi familia, hicimos el amor.
Quedamos vernos al otro día, pero nadie llamó. Yo cené con amigos, me contaron que ella salió a bailar con sus primas que llegaron del interior.
Una semana después nos encontramos en el boliche de moda, nos abrazamos, charlamos, bailamos, nos besamos, nos tomamos un taxi, hicimos el amor, dormimos un rato, me fui a jugar al fútbol.
Ese domingo quedamos en ir al cine, pero nadie llamó.
viernes, 4 de junio de 2010
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