Necesito leer un poco más, para entender un montón de cosas. Las personas son como libros, cada una tiene sus interpretaciones.
- Ey! ¿No me vas a escuchar?
- Si, obvio, siempre te escucho
- Bueno, hagamos que te creo, contame, ¿vas a ir para afuera?
- Si me acompañás voy.
- Para mi que querés ir solo…
Tarde un montón en hacerle entender que yo quería que me acompañe, en serio, yo la quería y pretendía ir con ella, pero le erró, y pensaba que le pedí que venga conmigo por que me embolaba ir solo.
- Te estoy pidiendo que vegas, no hay misterio
- Pensalo bien, cualquier cosa me avisas.
Me sacaba. Insistía en no venir, o en que yo no quería q venga. No entendí por que, hasta que me dijo: - Yo me encariño.
Lo sabia, pero recién ahí me di cuenta de que no solo es mi compania, no supe leer lo que en verdad pasaba, pero al entender ese renglón de su libro fue como saber el final antes de terminar la novela.
- Ok, mañana vemos – le digo con voz abatida
- Dale, no te olvides de avisarme.
Todavía no se si me quedo o si me tomo ese ómnibus, pero lo que si se es que con ella o no, me voy a llevar un libro, que me ayude a tomar las decisiones que a veces van más allá de lo que en verdad creemos leer.
martes, 5 de octubre de 2010
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